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Carta digital

Carta digital con QR que además vende

Fotos, alérgenos, cuatro idiomas y un Camarero IA que aconseja a tu comensal. Visible en Google y en los asistentes de IA, y con la reserva dentro. No es un PDF con un código encima.

Un PDF colgado de un QR no es una carta digital

Es el punto de partida de casi todos los restaurantes, y se entiende: en 2020 había que quitar la carta de papel y un PDF resolvía la urgencia. Pero lo que resolvió entonces hoy trabaja en tu contra.

Un PDF obliga a hacer zoom en un móvil, no se puede filtrar por alérgenos, no está traducido, no se actualiza sin volver a exportarlo, y —esto es lo que casi nadie ve— no existe para Google ni para ChatGPT. Cuando alguien busca dónde cenar, tu carta no está en esa conversación.

 PDF con QRCarta digital de verdad
Leerla en el móvilZoom y arrastrarPensada para el pulgar
Cambiar un precioReexportar y resubirDos toques desde el móvil
AlérgenosUn párrafo al final, si acasoFiltro por los 14 legales
TuristasSolo en tu idiomaES · EN · FR · IT automático
En Google y en la IAInvisibleIndexable y reservable
ReservarHay que llamarDesde la propia carta
Pedir en la mesaLevantar la manoEl Camarero IA propone y avisa al camarero

Alérgenos: cumples y además ayudas

Los 14 alérgenos de declaración obligatoria del Reglamento (UE) 1169/2011 están en el catálogo, con icono propio, y el comensal puede filtrar la carta por los suyos: los platos que no puede comer desaparecen de su vista.

El filtro se calcula en su dispositivo y no se envía a ningún servidor. Una alergia es un dato de salud —categoría especial del artículo 9 del RGPD— y tratarlo con ligereza no es solo feo, es un riesgo legal.

La información de alérgenos la introduces y la mantienes tú: la ley te obliga a ti, no a la herramienta. Comandia la hace legible, filtrable y traducida.

Cuatro idiomas sin tocar nada

Tu carta se traduce sola a inglés, francés e italiano al guardarla, y el comensal elige el suyo al entrar. Si tienes turistas, esto se nota en el ticket: quien entiende lo que pide, pide más y pregunta menos.

Viene en el plan, sin coste aparte ni límite de idiomas.

Un Camarero IA dentro de la carta

Es lo que ninguna carta QR de diez euros tiene. El comensal dice lo que le apetece, sus alergias o su presupuesto, y el asistente le propone platos de tu carta y le anima a reservar.

La seguridad no la decide la IA: el servidor filtra antes, con reglas escritas en código, los platos que contienen los alérgenos declarados. Al modelo solo le llega el conjunto ya seguro. Nunca va a recomendar algo que no puedas servir con seguridad.

Viene en el plan, con 1.000 consultas al mes; si se te queda corto, se amplía con un complemento.

En la mesa, la carta toma nota

Con un QR por mesa, la misma carta se abre en modo en mesa. El comensal dice cuántos son y qué no puede comer cada uno, y el Camarero IA propone qué pedir para compartir y qué para cada uno, respetando cada restricción.

Cuando la mesa lo tiene claro, envía la comanda o avisa al camarero desde la carta. A ti te llega en Avisos de mesa, con el número de mesa y lo que quieren, y lo vas pasando de pendiente a en cocina y servido. Menos «¿qué pido?», menos idas y venidas y más rotación en las horas fuertes.

Las pegatinas se imprimen desde el panel: esta mesa, un rango o todas. El QR por mesa y los avisos vienen en el plan.

Visible en Google y en ChatGPT

Cada carta se sirve como una página propia, renderizada en el servidor y con datos estructurados que le dicen a un buscador —y a un asistente— qué platos tienes, en qué idiomas y que aceptas reservas.

Es la diferencia entre estar en la conversación o no estar. Cuando alguien pregunta a ChatGPT dónde cenar sin gluten en tu ciudad, un PDF no puede aparecer. Una carta indexable, sí.

Y si conectas tu ficha de Google desde el panel, la carta muestra tu nota media al pie, enlazando a tu ficha, y le dice al buscador que carta y ficha son el mismo restaurante. Se muestra como texto, no como dato estructurado: marcar reseñas propias es lo que Google penaliza, y no lo hacemos.

Tu QR es fijo: lo imprimes una vez

El QR general de tu local apunta siempre a tu carta, y la carta la cambias tú. Imprímelo en el escaparate, en las tarjetas o en el mantel individual y olvídate: cambiar un precio no obliga a reimprimir nada.

Si además atiendes en sala, imprime un QR por mesa: abre la misma carta en modo en mesa, como cuenta la sección «En la mesa, la carta toma nota». También es fijo.

Tanto el QR general del local como el QR por mesa vienen en el plan.

De tu carta de papel a la digital, en minutos

  1. 1

    Sube tu carta actual

    Una foto o un PDF. La IA la digitaliza: categorías, platos, precios y alérgenos.

  2. 2

    Revisa y corrige

    Tú decides qué entra. La IA propone, no publica.

  3. 3

    Publica y descarga tu QR

    La carta queda online y traducida, y el QR listo para imprimir.

La digitalización con IA es ilimitada, y el catálogo no tiene tope de platos ni de categorías.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto cuesta una carta digital con QR?

En Comandia, 69 € al mes, o 58,65 € al mes pagando al año. Ese precio incluye la carta, el QR, los 14 alérgenos, la traducción a cuatro idiomas, las fotos de plato con IA, el Camarero IA, las reservas, las analíticas avanzadas y el soporte por WhatsApp. Sin comisión por comensal ni permanencia. Los precios no incluyen IVA.

¿Hay cartas digitales más baratas?

Sí, y también gratuitas. Si lo único que necesitas es enseñar una lista de platos, cualquiera te sirve y no vamos a fingir lo contrario. La diferencia aparece cuando quieres que la carta traiga clientes: que se encuentre en Google y en la IA, que se traduzca sola, que aconseje y que desde ella se reserve.

¿Mis clientes tienen que descargarse una app?

No. Escanean el QR y la carta se abre en el navegador. Sin instalar nada y sin registrarse.

¿Sirve para pedir desde la mesa?

Sí. Con el QR de cada mesa la carta se abre en modo en mesa: el comensal cuenta cuántos son y sus restricciones, el Camarero IA propone qué pedir, y la mesa envía su comanda o avisa al camarero. A ti te llega en el panel, en Avisos de mesa, con el número de mesa. Viene en el plan.

¿Me ayuda a conseguir reseñas en Google?

Sí, sin trucos. Conectas tu ficha de Google desde el panel y tienes un QR de reseñas para imprimir —cartel para la barra o pegatinas para la cuenta— y, si lo activas, un email tras la visita que pide opinión a todos los comensales por igual, con baja en cada envío. Filtrar a quién se le pide según lo contento que esté va contra las normas de Google, y Comandia no lo hace.

¿El QR cambia si actualizo la carta?

No. El QR es fijo y permanente: apunta a tu carta, que tú actualizas cuando quieras. Lo imprimes una vez.

¿Puedo poner mis propias fotos?

Sí, y además la IA puede realzar una foto regular o crear la que falte: el plan incluye 20 fotos de plato con IA al mes, ampliables con un complemento.

¿Sirve si tengo una carta que cambia cada semana?

Es justo donde más se nota: cambias los platos desde el móvil y la carta queda actualizada al instante, con sus traducciones. Sin reimprimir ni volver a exportar un PDF.

Míralo en una carta real

La Sobremesa es un restaurante de demostración montado en Comandia, con sus fotos, sus alérgenos, sus cuatro idiomas y su Camarero IA funcionando. Ábrela como lo haría un cliente tuyo.

58.65 €/mes pagando al año, todo incluido. + IVA

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