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Modo en mesa

Pedir desde la mesa con QR, y avisar al camarero

Un QR por mesa. El comensal decide con ayuda, manda su comanda o llama al camarero, y a ti te llega al panel con el número de mesa: de ahí pasa a cocina con un clic. Sin instalar nada, sin cambiar tu TPV y sin comisión por comensal.

Qué pasa, paso a paso, en la mesa 7

La misma carta que ves en el escaparate se abre distinta cuando se entra por el QR de una mesa: sabe en qué mesa está y cambia el botón de reservar por el de pedir.

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    Escanea el QR de su mesa

    Se abre la carta en el navegador, en su idioma. No hay app que instalar ni cuenta que crear, y la mesa ya viene identificada: nadie tiene que teclear un número.

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    Dice cuántos son y qué no puede comer cada uno

    Aquí es donde se gana o se pierde la mesa. El Camarero IA propone qué pedir para compartir y qué para cada comensal, respetando las restricciones de todos. Los platos con un alérgeno declarado los descarta el servidor antes, con reglas escritas en código: eso no lo decide la IA.

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    Envía la comanda, o solo llama

    Dos botones distintos. «Enviar comanda» manda los platos que ha armado, con cantidades y notas. «Avisar al camarero» es una llamada a secas, para pedir la cuenta, otra ronda o una servilleta.

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    A ti te suena en Avisos de mesa

    El aviso entra en el panel con el número de mesa, lo que piden y cuánto lleva esperando. Suena una vez al llegar. Desde ahí lo vas moviendo con un clic.

Una llamada no es una comanda: van en dos colas

Es la diferencia entre un sistema de sala y un timbre con estilo. Una mesa que pide la cuenta necesita a alguien en treinta segundos; una comanda de cuatro platos necesita a cocina, y su reloj es otro. Mezclarlas en una lista única hace que la urgente se pierda entre las que pueden esperar.

Por eso el panel las separa y les pone relojes distintos: cinco minutos para una llamada de sala, quince para una comanda. Lo que pasa de su tiempo se resalta en rojo, para que no se quede colgado en una hora punta.

 Llamada de salaComanda de cocina
Qué manda el comensalNada: solo avisaSus platos, con cantidades y notas
Quién la atiendeSalaCocina y sala
Se avisa como tarde en5 minutos15 minutos
Ciclo en el panelPendiente → AtendidoRecibida → En cocina → Lista → Entregada
Para qué se usaLa cuenta, otra ronda, una dudaEl pedido de la mesa

Cómo llega la comanda a cocina

Por pantalla, no por impresora. La mesa envía su comanda y entra en el panel como «Recibida». Quien está en barra o en sala la pasa a En cocina con un clic, y ahí deja de ser una petición para ser trabajo de cocina.

Cocina no necesita que nadie le cante el pedido: abre el panel en su cola —«Cocina · comandas»— con su propia cuenta, en la tablet o la pantalla que tenga a mano. La lista se refresca sola y suena cuando entra algo. Cuando el plato sale, lo marca Lista para servir, y sala lo cierra al llevarlo a la mesa.

El paso a cocina lo da una persona, y es a propósito: entre que una mesa toca un botón y que alguien encienda un fuego hay una decisión que en tu casa toma tu equipo, no un servidor.

Cada empleado entra con su cuenta, así que la comanda la ve quien tiene que verla y en su propio dispositivo. No hace falta una pantalla compartida ni ir pasándose el móvil.

Lo que Comandia NO hace en la mesa

Dicho antes de que lo descubras tú, porque es lo que decide si esta herramienta te sirve o te hace perder una semana:

  • No se conecta con tu TPV

    La comanda llega a cocina por pantalla, no por impresora de tickets ni por tu programa de caja: Comandia no se integra con ningún TPV. Si lo que necesitas es que el pedido entre solo en la caja y salga impreso en el pase, hoy Comandia no es tu herramienta, y te lo decimos aquí y no en la segunda reunión.

  • No se paga desde el móvil

    No hay cuenta digital ni división del ticket en la mesa. El comensal pide, y paga como paga siempre en tu casa. Los cobros de Comandia son los de tu suscripción, no los de tus mesas.

  • No sustituye a tu personal

    La comanda entra, pero alguien la lee y la mueve. Comandia quita las idas y venidas de «¿qué lleva esto?» y «¿ya piden?», no al camarero.

Lo que sí hace: que la mesa decida antes y mejor, que lo que pide llegue escrito y con sus alergias delante, y que nada se quede sin atender sin que alguien lo vea.

El ciclo lo pones tú, o lo apagas

Los cuatro estados vienen con nombres de casa —Recibida, En cocina, Lista para servir, Entregada— y se cambian con un clic. Si en tu sala se dicen de otra manera, reescribe las etiquetas: en el panel se llamarán como las llames tú.

Y si el ciclo te sobra, se apaga entero: cada aviso pasa a tener un solo botón, «Completar». Un bar de tapas no necesita cuatro pasos para dos bravas.

Una mesa no puede avisar dos veces seguidas: hay una ventana de espera configurable. Si un aviso se queda sin atender durante toda esa ventana, se marca como no atendido y la mesa recupera el botón — así una mesa olvidada no se queda muda.

Lo que la mesa no puede comer, delante de quien cocina

Cuando el comensal escribe una nota, el panel resalta los alérgenos que detecta en ella. No es un adorno: es el dato que suele viajar de boca en boca desde la mesa hasta la cocina y llegar cambiado.

Una alergia es un dato de salud —categoría especial del artículo 9 del RGPD—. Se muestra a quien tiene que servir esa mesa y no se guarda asociado a un nombre ni a un teléfono, porque no hace falta para servir un plato.

Un QR por mesa, impreso una vez

Las pegatinas salen del panel: esta mesa, un rango o todas de golpe. Cada QR apunta siempre a la misma mesa y la carta la cambias tú cuando quieras: subir un precio no obliga a reimprimir nada.

El QR general del local sigue existiendo y es otro: ese abre la carta sin mesa, con la reserva dentro, y es el del escaparate o el de la tarjeta.

El QR por mesa, los avisos y el ciclo de comanda vienen en el plan, sin coste aparte.

Ponerlo en marcha en un servicio

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    Da de alta tus mesas

    Con el número o el nombre que ya usáis en sala. Es lo único que hay que preparar.

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    Imprime y pega los QR

    Se descargan del panel en una hoja, listos para plastificar o pegar en la mesa.

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    Deja el panel de Avisos abierto

    En la tablet de la barra o en el móvil. Suena cuando entra algo y se actualiza solo.

No hay instalación, ni hardware, ni tocar tu caja: es una web abierta en un navegador.

Preguntas frecuentes

¿Se puede pedir desde la mesa con un QR en Comandia?

Sí. Con el QR de cada mesa la carta se abre en modo en mesa y el comensal puede enviar su comanda con cantidades y notas, o llamar al camarero sin pedir nada. El aviso llega al panel de Comandia con el número de mesa y recorre cuatro estados: Recibida, En cocina, Lista para servir y Entregada. Lo que Comandia no hace es enviar esa comanda a un TPV ni cobrar desde el móvil.

¿La comanda llega a la cocina?

Sí. La mesa la envía desde el QR de su mesa y entra en el panel como «Recibida»; quien está en barra o en sala la pasa a «En cocina» con un clic, y cocina la ve en su propia cola, con su cuenta, en la pantalla que tenga a mano: se refresca sola y suena al entrar. Cuando el plato sale, cocina lo marca «Lista para servir» y sala lo cierra al llevarlo. Lo que no hay es impresión de tickets ni conexión con un TPV: la comanda llega por pantalla.

¿La comanda llega a mi TPV o a la impresora de cocina?

No. No hay integración con TPV ni impresión de tickets: la comanda llega al panel de Comandia y cocina la ve ahí, en su cola, en la tablet o el ordenador que tenga abierto. Si necesitas que el pedido entre solo en tu programa de caja, Comandia no te sirve para la comanda; te seguiría sirviendo la carta, las reservas y el Camarero IA.

¿El cliente puede pagar desde el móvil?

No. Comandia no cobra la cuenta de tus comensales ni divide el ticket: el pago sigue siendo el tuyo de siempre, en caja o en la mesa con tu datáfono. Los cobros de Comandia son los de tu suscripción mensual.

¿Mis clientes tienen que descargarse una app?

No. Escanean el QR y la carta se abre en el navegador, en su idioma. Sin instalar nada, sin registrarse y sin dejar un correo.

¿Y si solo quiero que me llamen, sin comandas?

Se apaga el ciclo de comanda y cada aviso queda con un botón, «Completar». La mesa sigue teniendo el botón de avisar al camarero. Muchos locales empiezan así el primer mes.

¿Cómo evitáis que una mesa llame veinte veces?

Hay una ventana de espera por mesa, configurable, que por defecto son cinco minutos: hasta que pase, esa mesa no puede volver a avisar. Y si un aviso se queda sin atender durante toda la ventana, se marca como no atendido y libera el botón, para que una mesa olvidada no se quede sin poder llamar.

¿Qué pasa con las alergias de la mesa?

El comensal las declara al empezar y el Camarero IA solo le propone platos seguros: el filtro por los 14 alérgenos legales lo hace el servidor con reglas escritas en código, antes de que el modelo vea nada. Si además escribe una nota, el panel resalta los alérgenos que detecta en ella para quien sirve la mesa.

¿Cuánto cuesta pedir desde la mesa?

Nada aparte: viene en el plan de Comandia, 69 € al mes o 58,65 € al mes pagando al año, con el QR por mesa, los avisos, el ciclo de comanda, la carta, las reservas y 1.000 consultas al Camarero IA incluidas. Sin comisión por comensal, por comanda ni por venta, y sin permanencia. Los precios no incluyen IVA.

Pruébalo como lo haría tu mesa 7

La Sobremesa es un restaurante de demostración montado en Comandia. Ábrelo, dile que sois cuatro y que uno no toma gluten, y mira qué propone y cómo termina.

Todo lo de esta página viene en el plan: 58,65 €/mes pagando al año + IVA.

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